La forma en que hablamos del rural influye directamente en cómo se vive y en las decisiones que tomamos sobre él.
El rural es mucho más que el espacio donde se cultivan alimentos o donde habitan quienes han decidido quedarse. Es un territorio que, muchas veces sin que lo notemos, sostiene la vida tal y como la conocemos. Nos da aire puro, agua limpia, biodiversidad, paisajes que inspiran, espacios de descanso y una conexión esencial con la naturaleza. Y, sin embargo, todo esto sigue siendo invisible para muchos.
Los llamados servicios ecosistémicos son los beneficios que los ecosistemas nos ofrecen de manera gratuita, pero que rara vez valoramos en su justa medida. La regulación del clima, la fertilidad del suelo, la polinización de los cultivos, la captura de carbono, la retención de agua en los bosques… Son procesos naturales que el rural mantiene y que permiten el equilibrio del planeta. Pero, ¿qué sucede cuando estos servicios se dan por sentados? ¿Qué pasa cuando se explotan sin regenerar o cuando desaparecen porque los territorios rurales se abandonan?
Hoy más que nunca, necesitamos repensar el valor del rural desde esta perspectiva. No es solo una cuestión de agricultura, ganadería o desarrollo económico, sino de entender que sin la preservación activa de estos ecosistemas, nuestras ciudades y nuestra calidad de vida también se ven afectadas. La crisis climática ha puesto de manifiesto que la sostenibilidad del planeta depende en gran medida de cómo cuidemos los territorios rurales y su biodiversidad.
En el Foro Rural Sustentable 2025, queremos abrir este debate y explorar modelos en los que los servicios ecosistémicos sean reconocidos y retribuidos de forma justa. Existen iniciativas en todo el mundo que están apostando por compensaciones económicas a quienes protegen el paisaje, el agua o los bosques. En algunos territorios, los agricultores reciben pagos por mantener prácticas regenerativas que benefician a toda la sociedad. En otros, se han creado mercados de carbono donde los propietarios de tierras pueden obtener ingresos por su capacidad de capturar CO₂.
¿Qué modelos pueden funcionar en Galicia? ¿Cómo podemos garantizar que quienes cuidan el territorio y lo mantienen vivo sean reconocidos y apoyados? Estas son algunas de las preguntas que abordaremos en este encuentro. Queremos construir un futuro donde el rural sea valorado no solo por lo que produce, sino por todo lo que aporta al bienestar común.
El rural no es un espacio residual ni un lugar al margen del desarrollo. Es la base de un equilibrio que nos beneficia a todos. Ha llegado el momento de hablar de los servicios ecosistémicos no como un concepto abstracto, sino como una realidad que debemos defender y potenciar. En el Foro Rural Sustentable 2025, exploraremos juntos cómo hacerlo.
Muy pronto, más detalles sobre cómo sumarte a esta conversación. Porque cuando hablamos de sostenibilidad, el rural es el punto de partida.



